Un mismo coche puede pasar por muchas manos durante unas vacaciones. Conduce una persona al salir de casa, otra toma el volante después de comer y alguien diferente realiza el último tramo. En ese momento todos recuerdan perfectamente los turnos. Dos meses después, cuando llega una multa correspondiente a una carretera situada a cientos de kilómetros, la memoria puede ofrecer una versión menos precisa.
¿Cómo demostrar quién conducía el coche familiar cuando se produjo la infracción? La respuesta comienza por diferenciar la identificación administrativa del conductor de las pruebas que pueden utilizarse cuando existen dudas sobre quién llevaba realmente el vehículo.
El propietario del coche y el conductor pueden ser personas diferentes
El hecho de que un vehículo pertenezca a un miembro de la familia no convierte a esa persona en responsable de todas las infracciones cometidas durante su utilización.
La Ley sobre Tráfico establece que la responsabilidad por las infracciones recae, con carácter general, directamente sobre su autor. Cuando una infracción se detecta sin detener el vehículo, sin embargo, la Administración conoce inicialmente la matrícula, pero puede desconocer quién estaba conduciendo.
De ahí surge el deber de colaboración del titular. La legislación le obliga a facilitar la identificación del conductor cuando sea requerido y especifica que los datos deben permitir localizarlo correctamente en el Registro de Conductores e Infractores.
En un coche utilizado por padres, hijos adultos o una pareja durante las vacaciones, saber quién era el titular aporta por tanto una información limitada. La cuestión relevante para determinadas infracciones será quién conducía en el instante concreto reflejado en la denuncia.
Identificar al conductor no exige siempre aportar un expediente de pruebas
Cuando llega un requerimiento de identificación de la DGT, el trámite consiste fundamentalmente en comunicar quién estaba al volante.
Actualmente, la Sede Electrónica de la DGT solicita los datos personales del conductor y su domicilio. Cuando se trata de un permiso extranjero que no está inscrito en el Registro de Conductores, hay que aportar además la documentación correspondiente. El trámite puede realizarse mediante los canales habilitados por Tráfico y es gratuito.
Por tanto, una familia que sabe con seguridad quién conducía en el momento de la infracción no necesita reconstruir todo el viaje para responder al requerimiento. Lo importante será realizar una identificación correcta dentro del plazo establecido.
Las pruebas empiezan a cobrar mayor importancia cuando nadie recuerda el turno, existen versiones diferentes de lo ocurrido o se pretende formular una alegación relacionada con la autoría.
Cómo reconstruir quién iba al volante semanas después
La propia notificación proporciona el punto de partida. La fecha, la hora y el lugar permiten situar el vehículo dentro del recorrido realizado durante las vacaciones.
A partir de estos datos conviene reconstruir el día de manera cronológica. Una reserva o un justificante puede mostrar a qué hora se encontraba la familia en un determinado lugar. Un pago realizado durante una parada puede ayudar a situar el cambio de conductor. Los movimientos asociados a peajes o aparcamientos también pueden aportar contexto cuando coinciden con la ruta.
Los teléfonos móviles pueden conservar información útil sobre desplazamientos si el usuario tenía activado voluntariamente algún historial de localización. Asimismo, las fotografías tomadas durante el trayecto mantienen a menudo datos temporales capaces de ubicar una parada.
Incluso las conversaciones familiares pueden resultar relevantes. Un mensaje enviado durante el viaje en el que alguien indica que acaba de relevar a otro conductor puede ayudar posteriormente a reconstruir lo ocurrido.
Ninguno de estos elementos tiene por qué determinar aisladamente la autoría. Su utilidad aumenta cuando varias referencias encajan entre sí y permiten reconstruir de forma coherente quién conducía en el punto y a la hora indicados.
El horario de la infracción puede resolver muchas dudas
Cuando dos o tres personas se turnan, intentar recordar directamente quién conducía a las 17:26 de un determinado día suele ser difícil. Resulta más sencillo reconstruir primero la secuencia del viaje.
Imaginemos que la familia recuerda que una persona condujo desde la salida hasta la parada para comer y otra se hizo cargo del vehículo después. Si se puede determinar aproximadamente cuándo se produjo ese relevo, basta con comparar la información con la hora y localización que aparecen en la denuncia.
La distancia entre el lugar de la parada y el punto de la infracción también puede ayudar a comprobar si una versión temporal resulta razonable.
Este método resulta especialmente práctico al regresar de viajes largos, en los que hubo varios cambios de conductor y se atravesaron numerosas provincias.
¿Qué ocurre cuando ninguno recuerda quién conducía?
Aquí aparece la situación más delicada. La obligación de identificar al conductor no desaparece simplemente porque hayan pasado varias semanas y el titular no recuerde quién estaba al volante.
Por eso, conviene agotar la información disponible antes de responder. Reconstruir horarios y consultar los datos conservados durante el viaje permite reducir considerablemente la incertidumbre.
Lo que debe evitarse es escoger a un miembro de la familia de forma arbitraria para cerrar el trámite o proteger los puntos de otra persona. La ley exige que la identificación sea veraz y considera infracción muy grave el incumplimiento de esta obligación cuando el titular ha sido requerido correctamente.
La consecuencia económica puede superar ampliamente la multa que originó el procedimiento. La legislación establece que la sanción por incumplir la obligación de identificación será el doble de la multa original si aquella infracción era leve y el triple cuando era grave o muy grave.
El plazo también forma parte del problema
Una de las razones por las que conviene revisar cuanto antes una notificación es que existe un tiempo limitado para actuar.
El artículo 93 de la Ley de Tráfico establece un plazo de 20 días naturales para identificar al conductor responsable cuando la infracción se produjo sin detener el vehículo. La Sede Electrónica de la DGT recoge igualmente un plazo de 20 días naturales desde el día siguiente a la recepción del requerimiento de identificación.
Esperar hasta los últimos días puede complicar la reconstrucción de un viaje que ya resulta difícil recordar. Además, antes de hacer cualquier gestión hay que comprobar qué organismo ha impuesto la sanción, ya que los procedimientos de otras Administraciones deben tramitarse ante la entidad competente.
Cuando una multa obliga a reconstruir las vacaciones
Una fecha y una matrícula pueden acabar convirtiendo un viaje familiar en un pequeño rompecabezas administrativo. Si tienes que identificar al conductor o resolver una gestión relacionada con una sanción, en Gestiauto podemos encargarnos de ayudarte a ordenar el trámite y presentarlo correctamente ante Tráfico.