¿Qué ocurre si caduca la ITV mientras el coche está guardado en un garaje?

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¿Qué ocurre si caduca la ITV mientras el coche está guardado en un garaje?

Hay vehículos que pueden permanecer varios meses sin utilizarse. Un coche clásico que apenas sale a carretera, un segundo vehículo, una estancia prolongada fuera de España o cualquier otra circunstancia pueden hacer que el automóvil permanezca guardado en un garaje hasta que llega la fecha de la ITV. Cuando esto ocurre surge una duda bastante habitual: ¿hay algún problema si la inspección caduca mientras el vehículo sigue aparcado?

La respuesta depende principalmente de la situación administrativa del coche. Guardarlo en un garaje evita que circule por la vía pública, pero el paso del tiempo continúa contando a efectos de la ITV. Además, cuando se prevé que el vehículo permanecerá inmovilizado durante un periodo largo, existe la posibilidad de tramitar su baja temporal.

La ITV no se prorroga porque el coche esté sin utilizar

La periodicidad de la Inspección Técnica de Vehículos viene regulada por el Real Decreto 920/2017. Los plazos dependen del tipo de vehículo y de su antigüedad, sin que el hecho de utilizarlo poco o mantenerlo estacionado durante meses suspenda automáticamente el calendario de inspecciones.

Por tanto, si la ITV vence el 15 de octubre, seguirá considerándose vencida desde esa fecha aunque el coche lleve desde junio guardado en un garaje.

La situación adquiere especial importancia cuando el vehículo continúa dado de alta. La propia DGT señala que un automóvil en situación de alta administrativa debe tener en vigor los requisitos necesarios para circular, entre ellos la ITV.

Tener el vehículo guardado evita el problema inmediato de circular con la inspección vencida, pero no convierte una ITV caducada en válida ni desplaza su fecha de vencimiento.

¿Pueden multarte si el coche permanece dentro de un garaje?

Aquí conviene diferenciar claramente entre mantener el vehículo dentro de una propiedad privada y dejarlo estacionado en la vía pública.

La DGT establece expresamente que los vehículos estacionados en la vía pública deben disponer de ITV y seguro en vigor. Un automóvil que se encuentra en una propiedad privada y está retirado de la circulación plantea una situación distinta, especialmente cuando previamente se ha tramitado su baja temporal.

El mayor riesgo aparece cuando se vuelve a utilizar el vehículo. Circular con la ITV caducada constituye una infracción relacionada con el incumplimiento de las normas de inspección técnica. Estas infracciones tienen consideración de graves conforme a la Ley de Tráfico y pueden ser sancionadas con 200 euros.

Por ello, dejar que transcurra la fecha de inspección porque el coche está inmovilizado puede terminar generando un problema en el momento de recuperarlo si no se ha planificado previamente cómo regularizar su situación.

La baja temporal puede ser una buena opción para periodos largos

Cuando sabes de antemano que el vehículo permanecerá mucho tiempo guardado, puedes valorar su baja temporal en la DGT.

Este trámite está pensado precisamente para aquellos vehículos que van a dejar de utilizarse durante un periodo prolongado pero cuyo propietario quiere conservarlos para volver a circular en el futuro. Durante la baja temporal, el coche no puede circular y debe permanecer fuera de la vía pública.

La DGT indica que, cuando el vehículo se encuentra guardado dentro de una propiedad privada durante ese periodo, puede mantenerse sin ITV en vigor. La baja temporal tiene inicialmente una duración máxima de un año, aunque puede prorrogarse sucesivamente si el vehículo continúa sin utilizarse.

Esta alternativa puede resultar especialmente interesante cuando existe la certeza de que el coche permanecerá inmovilizado durante muchos meses, ya que permite adaptar su situación administrativa a su utilización real.

Eso sí, conviene controlar los plazos. Si no se solicita la correspondiente prórroga, la baja temporal finaliza y el vehículo vuelve automáticamente a estar en situación de alta.

¿Puedes conducir directamente hasta la ITV cuando quieras volver a utilizarlo?

Es probablemente el punto que genera más dudas. Tener una cita reservada en una estación de ITV no convierte automáticamente en válida una inspección que ya ha caducado.

La DGT recuerda que un vehículo con la ITV caducada no está autorizado para circular. La regla resulta especialmente clara cuando se reactiva un automóvil procedente de una baja temporal: si al darle de alta la ITV continúa vencida, deberá trasladarse hasta la estación mediante una grúa o utilizando otro medio autorizado para su transporte.

Por tanto, conviene organizar la vuelta a la circulación antes de sacar el vehículo del garaje. Tener contratada nuevamente la cobertura obligatoria, comprobar su situación administrativa y resolver la ITV evita encontrarse con un coche que queremos recuperar de inmediato pero que todavía no reúne los requisitos necesarios.

¿Qué pasa cuando finalmente se supera la ITV?

Una vez realizada la inspección con resultado favorable, el vehículo recuperará una ITV válida conforme a la periodicidad que le corresponda.

Aquí tampoco existe una ventaja por haber dejado pasar varios meses desde el vencimiento anterior. El Real Decreto 920/2017 permite acudir a la inspección dentro de los 30 días naturales anteriores a la fecha de expiración sin perder días de validez, ya que la siguiente fecha se calcula tomando como referencia el vencimiento anterior.

Esta posibilidad resulta útil cuando sabes que el coche va a quedar parado próximamente. Pasar la ITV ligeramente antes puede evitar que caduque durante ese periodo y facilitar mucho su posterior utilización.

Si el coche va a descansar, también conviene ordenar sus trámites

Guardar un vehículo durante meses parece sencillo hasta que llega el momento de volver a ponerlo en carretera. Una ITV vencida o una baja temporal que no se ha gestionado correctamente pueden complicar ese regreso.

En Gestiauto podemos ayudarte a revisar la situación administrativa del vehículo y gestionar los trámites de tráfico necesarios para que, cuando llegue el día de abrir de nuevo la puerta del garaje, los papeles estén tan preparados como el coche.

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