Las primeras lluvias intensas del otoño pueden convertir en pocas horas una carretera habitual en un escenario complicado. Balsas de agua, granizo, ramas caídas, inundaciones o problemas eléctricos aparecen con mayor frecuencia y pueden dejar daños importantes en un vehículo, incluso cuando estaba correctamente estacionado.
¿Se hace cargo el seguro? La respuesta depende tanto de la causa concreta del daño como de las coberturas contratadas. Además, en determinados fenómenos considerados extraordinarios puede intervenir el Consorcio de Compensación de Seguros en lugar de la aseguradora habitual.
No todos los daños provocados por la lluvia tienen la misma cobertura
Decir que un coche ha resultado dañado por la lluvia aporta poca información desde el punto de vista del seguro. Puede haberse producido una entrada de agua, una inundación extraordinaria, una colisión provocada por el firme mojado o la caída de un elemento sobre el vehículo.
Cada situación se analiza de manera diferente. También resulta fundamental revisar las condiciones particulares de la póliza, ya que una modalidad a terceros no ofrece las mismas coberturas ordinarias que un seguro a todo riesgo o una póliza que incluya determinados daños propios.
Daños por agua en un coche estacionado
Una tormenta intensa puede provocar filtraciones, afectar al sistema eléctrico o alcanzar componentes mecánicos. Cuando el agua entra en un garaje, supera el nivel de la calzada o cubre parcialmente el vehículo, el origen exacto del episodio resulta especialmente importante.
Si el fenómeno tiene la consideración de inundación extraordinaria, la indemnización puede corresponder al Consorcio de Compensación de Seguros. Entre los riesgos extraordinarios reconocidos se encuentran precisamente las inundaciones extraordinarias, además de fenómenos como los tornados o determinados vientos excepcionales.
Cuándo interviene el Consorcio de Compensación de Seguros
El Consorcio de Compensación de Seguros funciona como una pieza específica del sistema asegurador español para determinados acontecimientos extraordinarios. No entra en cualquier episodio de lluvia fuerte, ya que tiene que darse alguno de los riesgos contemplados legalmente y cumplirse los requisitos de aseguramiento correspondientes.
Desde julio de 2016, las pólizas de automóviles que únicamente cubren responsabilidad civil también incorporan el recargo destinado a los riesgos extraordinarios. Esto permite que estos vehículos puedan quedar cubiertos frente a los riesgos extraordinarios contemplados en la normativa cuando concurren las condiciones correspondientes.
Qué daños pueden aparecer después de un temporal
El efecto del agua no siempre se aprecia inmediatamente. Un coche puede arrancar después de una tormenta y comenzar a mostrar fallos eléctricos, problemas de sensores o averías mecánicas varias horas o días después.
Entre los daños que conviene revisar después de un episodio intenso destacan:
- Sistema eléctrico y electrónico. Centralitas, sensores, conexiones y cableado pueden verse afectados por la humedad o una entrada directa de agua.
- Motor y admisión. Circular por una zona inundada puede permitir la entrada de agua en componentes mecánicos especialmente sensibles.
- Habitáculo. Moquetas, tapicerías y elementos interiores pueden acumular humedad y desarrollar daños adicionales con el paso de los días.
- Carrocería y lunas. El granizo, las ramas o los objetos desplazados por el temporal pueden ocasionar golpes y roturas.
- Frenos y elementos mecánicos. Una exposición importante al agua puede requerir una comprobación antes de volver a utilizar el vehículo con normalidad.
Ante daños importantes, arrancar o desplazar el coche sin conocer su estado puede aumentar el coste de la reparación. Si el agua ha alcanzado zonas mecánicas o eléctricas sensibles, resulta más prudente valorar su traslado mediante asistencia.
¿Qué ocurre con el granizo o la caída de una rama?
Estos daños merecen un tratamiento separado de las inundaciones extraordinarias. Las condiciones concretas de la póliza determinan si están cubiertos por la aseguradora, por lo que conviene comprobar las garantías contratadas antes de asumir que cualquier daño meteorológico tiene la misma respuesta.
Con el viento también existe una frontera entre la cobertura de las aseguradoras y la del Consorcio. Este último contempla como riesgo extraordinario la tempestad ciclónica atípica, incluyendo tornados y determinados vientos extraordinarios con rachas superiores a 120 km/h. Para velocidades inferiores pueden entrar en juego las condiciones establecidas por cada aseguradora.
Si he sufrido un accidente porque llovía, ¿lo cubre el seguro?
Aquí ya no estamos necesariamente ante un daño meteorológico directo. Si el conductor pierde el control del vehículo por aquaplaning, escasa visibilidad o firme deslizante y colisiona, se aplicarán las coberturas previstas para un accidente de circulación.
El seguro obligatorio responde frente a los daños causados a terceros dentro de los términos establecidos legalmente. Para los daños sufridos por el propio coche habrá que comprobar si la póliza dispone de daños propios y cuáles son sus condiciones. Si quieres revisar tus coberturas, en Gestiauto también trabajamos con seguros para coches.
Qué hacer justo después de detectar los daños
La documentación resulta especialmente útil cuando existe un temporal generalizado. Fotografías del coche y de la zona, localización, fecha aproximada del daño, documentación de la póliza y cualquier información relacionada con el fenómeno pueden facilitar la posterior tramitación.
Si se trata de un riesgo extraordinario, la solicitud de indemnización al Consorcio puede efectuarse por teléfono o a través de internet y se recomienda realizarla lo antes posible. El Consorcio valorará los daños y tendrá en cuenta elementos como el coste de reparación y el valor que tenía el vehículo antes del siniestro.
Después del temporal también hay trámites que resolver
Un vehículo gravemente dañado puede terminar reparándose, vendiéndose o incluso causando baja definitiva. Cada decisión tiene implicaciones administrativas diferentes que conviene gestionar correctamente para evitar que el coche continúe generando obligaciones a nombre de su anterior titular.
En Gestiauto podemos ayudarte con los trámites que aparecen cuando un vehículo cambia de situación después de un siniestro. Nos encargamos de que la parte administrativa no se convierta en otro problema cuando ya tienes bastante con gestionar los daños del coche.