Preparar un viaje con material deportivo suele plantear un problema que aparece cuando el maletero ya está lleno. Las bicicletas ocupan demasiado espacio, las tablas de surf tienen una longitud difícil de encajar y el cofre de techo parece la solución perfecta para trasladar las maletas de toda la familia. Sin embargo, colocar una carga en el exterior del coche cambia sus dimensiones, su estabilidad y, en algunos casos, la visibilidad de la matrícula o de las luces.
La carga exterior también forma parte del vehículo
El Reglamento General de Circulación exige que la carga esté colocada y asegurada de manera que no pueda arrastrar, caer o desplazarse de forma peligrosa. Tampoco debe comprometer la estabilidad del coche ni ocultar las luces, los dispositivos de señalización o la matrícula. Estas obligaciones afectan tanto a una maleta situada dentro del habitáculo como a una bicicleta instalada sobre un portabicicletas.
Antes de instalar cualquier accesorio conviene comprobar que es compatible con el modelo de coche. La baca debe apoyarse en los puntos previstos por el fabricante; el portabicicletas de bola tiene que respetar la carga vertical admitida por el enganche, mientras que el cofre debe sujetarse a unas barras capaces de soportar su peso.
También hay que calcular la carga total añadida. En el techo se suma el peso de las barras, el propio cofre y todo lo introducido en su interior; si se utiliza un portabicicletas, deben contabilizarse la estructura y las bicicletas.
Cómo utilizar correctamente un cofre de techo
El cofre aporta un espacio cerrado y protegido, especialmente útil para transportar ropa, equipaje infantil o material ligero. Los objetos más pesados deberían permanecer en el maletero, situados en la zona baja y cerca del respaldo de los asientos; concentrar demasiado peso sobre el techo eleva el centro de gravedad y modifica el comportamiento del vehículo.
La distribución dentro del cofre debe ser uniforme. Los bultos tienen que quedar sujetos con las correas interiores para impedir que se desplacen al frenar o al tomar una curva; además, la tapa debe cerrar sin necesidad de forzarla. Introducir más equipaje del previsto puede deformar el sistema de cierre y facilitar una apertura durante la marcha.
La presencia de carga en el techo aumenta la resistencia al aire, puede elevar el consumo y reduce la estabilidad cuando sopla viento lateral. Por esta razón, resulta aconsejable conducir con mayor suavidad, anticipar las frenadas y moderar la velocidad, aunque la vía permita circular más rápido.
Bicicletas en el techo, el portón o la bola de remolque
Cada sistema de transporte presenta unas condiciones diferentes. Los portabicicletas de techo dejan libres la matrícula y el maletero, aunque obligan a elevar las bicicletas y aumentan considerablemente la altura. Antes de comenzar la marcha hay que comprobar los cierres de las ruedas y del cuadro; durante una parada intermedia conviene revisar que las vibraciones no hayan aflojado ningún anclaje.
Los modelos instalados sobre el portón trasero suelen ser más económicos, pero deben montarse siguiendo exactamente las instrucciones del fabricante. Las cinchas han de mantener una tensión equilibrada y ninguna pieza puede apoyarse sobre un cristal o una zona de la carrocería que no esté preparada para soportar el peso.
El portabicicletas de bola permite cargar las bicicletas a menor altura y suele ofrecer una sujeción estable; aun así, su peso combinado con el de las bicicletas no puede superar el límite admitido por el enganche. Cuando el soporte oculta la matrícula o los pilotos traseros, es obligatorio incorporar una placa supletoria y un sistema de iluminación visible.
Cuándo es obligatoria la señal V-20
La señal V-20 identifica una carga que sobresale por la parte posterior del vehículo. Debe colocarse en el extremo de la carga y mantenerse perpendicular al eje longitudinal del coche, de manera que resulte visible para quienes circulan detrás.
En los turismos, la carga puede sobresalir por la parte posterior hasta un 10 % de la longitud del vehículo; cuando se trata de una carga indivisible, el límite llega al 15 %. Una bicicleta o una tabla cuya longitud no pueda reducirse puede entrar en esta segunda consideración, siempre dentro de las condiciones establecidas por la normativa.
Cuando la carga ocupa una anchura inferior a la del vehículo, se utiliza una señal V-20. Si ocupa todo el ancho permitido, deben colocarse dos señales en los extremos, formando una V invertida con sus franjas rojas; cuando la carga resulta más ancha que el propio vehículo, no puede transportarse de esa manera.
Cómo llevar tablas de surf sobre la baca
Las tablas de surf suelen transportarse sobre barras de techo equipadas con protectores acolchados. La superficie debe apoyarse de forma estable y las correas han de rodear las barras, en lugar de sujetarse únicamente a piezas móviles o elementos interiores del coche.
Conviene utilizar cinchas específicas en buen estado y evitar sistemas elásticos como única sujeción.
Las quillas pueden aumentar la altura, generar resistencia al aire o dañar otras tablas cuando se transportan varias juntas. Retirarlas cuando el diseño lo permita facilita una colocación más compacta; una funda adecuada protege el material y evita que alguna pieza suelta se desprenda durante el recorrido.
La longitud de la tabla también debe revisarse. Si sobresale por detrás, habrá que respetar los porcentajes previstos y utilizar la señal V-20; en ningún caso debería invadir lateralmente un espacio que ponga en riesgo a otros usuarios.
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