Un coche no tiene que estar en perfecto estado mecánico para poder venderse. Es posible que tenga una avería importante, daños producidos por una inundación o una reparación pendiente y, aun así, exista un comprador interesado en adquirirlo para arreglarlo, utilizar sus componentes o asumir el coste de su recuperación.
Desde el punto de vista de Tráfico, el estado físico del vehículo y su situación administrativa son cuestiones diferentes. Una avería por sí misma no impide necesariamente realizar un cambio de titularidad, mientras que determinadas incidencias registrales sí pueden bloquear o condicionar la operación.
¿Se puede vender un coche averiado?
En términos generales, sí. No existe un requisito que obligue a reparar el vehículo antes de realizar una compraventa y solicitar posteriormente su cambio de titularidad.
Otra cuestión es que el comprador debe conocer el estado en el que adquiere el automóvil. Reflejar adecuadamente las averías conocidas y las condiciones de la operación en el contrato ayuda a dejar constancia de cuál era la situación del vehículo en el momento de la entrega.
Un vehículo inundado también puede cambiar de propietario
Que un coche haya sufrido daños por una inundación tampoco impide automáticamente su transmisión. Puede existir interés en repararlo, restaurarlo o adquirirlo en el estado en el que se encuentra, siempre que su situación administrativa permita efectuar la operación.
El problema aparece cuando los daños han llevado a realizar otros trámites sobre el vehículo. Una baja temporal, una baja definitiva o determinadas incidencias asociadas a un siniestro pueden modificar los pasos necesarios antes de intentar el cambio de titular.
Lo primero es comprobar cómo aparece el vehículo en Tráfico
Antes de comprar un coche muy averiado resulta especialmente recomendable solicitar un informe del vehículo. La DGT indica que este documento puede aportar información administrativa o judicial y datos relacionados con la ITV, además de otra información registrada sobre el automóvil.
Esta comprobación evita que comprador y vendedor descubran una limitación después de haber firmado el contrato. El estado mecánico puede resultar evidente a simple vista, mientras que una reserva de dominio, un embargo o una incidencia administrativa requiere revisar la información registrada.
Situaciones que pueden complicar o impedir la transferencia
Cuando un coche necesita una reparación importante, conviene comprobar especialmente su situación administrativa. Entre los puntos que deben revisarse se encuentran:
- Baja temporal. Si el vehículo está de baja temporal, el titular debe ponerlo nuevamente de alta antes de realizar la transferencia.
- Impuesto de circulación pendiente. La DGT señala que un vehículo que no tenga abonado el impuesto local correspondiente del año anterior no puede transferirse.
- Sanciones pendientes vinculadas al vehículo. Determinadas sanciones pueden impedir que se tramite el cambio de titularidad hasta que se regularice la situación.
- Reserva de dominio. Una limitación de disposición inscrita puede impedir la transferencia mientras no se cancele o exista la actuación correspondiente de la entidad financiera. Te lo explicamos en qué es la reserva de dominio y por qué afecta a la transferencia.
- Embargos o precintos. Estas incidencias requieren una revisión específica y pueden condicionar seriamente la operación. En determinados casos será necesario dejar constancia de que el comprador conoce la situación.
¿Y si el coche tiene la ITV caducada?
Tener la ITV caducada no equivale automáticamente a no poder cambiar de propietario. La DGT diferencia claramente la transferencia del derecho a circular posteriormente con el vehículo. Puedes ampliar la información en ¿Puedo vender mi coche con la ITV caducada?
Si el automóvil adquirido tiene la ITV caducada, no podrá circular por sus propios medios hasta superar la inspección correspondiente. Para llevarlo hasta la estación de ITV debe utilizarse una grúa u otro medio autorizado de transporte.
Esto resulta especialmente habitual en vehículos averiados que llevan meses inmovilizados. Puede formalizarse la operación y, posteriormente, encargarse el nuevo propietario de realizar las reparaciones necesarias y superar la ITV antes de volver a utilizarlo en carretera.
El trámite cambia si el vehículo está de baja definitiva
Aquí la situación es muy diferente. La baja definitiva está destinada, con carácter general, a vehículos que han llegado al final de su vida útil y se entregan en un Centro Autorizado de Tratamiento para su destrucción.
Por este motivo, antes de comprar un coche gravemente siniestrado debe comprobarse que continúa dado de alta y que no se ha gestionado ya su baja definitiva. Existen determinados supuestos en los que es posible rehabilitar un vehículo dado de baja definitivamente, pero se trata de un procedimiento diferente al cambio de titular ordinario.
Qué ocurre si el coche está pendiente de indemnización
Los vehículos inundados o gravemente dañados pueden encontrarse todavía dentro de un expediente abierto con una aseguradora o con el Consorcio de Compensación de Seguros. Antes de formalizar la venta resulta conveniente comprobar en qué situación se encuentra dicho expediente y quién mantiene los derechos vinculados a la indemnización.
El Consorcio calcula la indemnización de un vehículo atendiendo, entre otros factores, al importe necesario para repararlo y a su valor antes del siniestro. Cuando la reparación supera ese valor, las condiciones de la póliza pueden llevar a indemnizar conforme al valor del vehículo y al tratamiento de sus restos.
La transferencia no hace que el coche pueda circular inmediatamente
Cambiar el nombre que figura como titular no certifica que el automóvil esté mecánicamente preparado para volver a la carretera. Después de una inundación o una avería grave pueden seguir siendo necesarias reparaciones, inspecciones y la contratación o actualización del seguro.
La propia DGT recuerda que antes de circular con un vehículo recién adquirido debe comprobarse que dispone de ITV vigente y seguro. Si no puede desplazarse legalmente, tendrá que transportarse hasta el taller o la estación de inspección por los medios adecuados.
Comprueba siempre la situación antes de firmar
Un coche averiado puede transferirse, pero una operación aparentemente sencilla puede atascarse cuando existen cargas, bajas o incidencias desconocidas. Revisar la situación registral antes de cerrar la compraventa ahorra rectificaciones y trámites posteriores.
En Gestiauto gestionamos transferencias de vehículos y estudiamos previamente las circunstancias que pueden afectar al cambio de titularidad. Si el coche presenta una situación poco habitual, podemos ayudarte a determinar qué trámite corresponde y a dejar la operación correctamente formalizada.